Moda y maltrato animal: ¿compras de forma ética?

Los hay quienes prefieren vestir piel animal; otros, en cambio, siguen apostando por los sintéticos. Cuando hablamos de consumir productos de origen animal, la dualidad de opiniones no cesa y el debate sobre lo ético o moral, tampoco.

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Cada vez son más las personas que sentencian en las redes sociales no vestir pieles para “evitar la muerte del animal”. Y así ocurre en cierto modo: miles de animales son asesinados al año con el único propósito de comercializar con su pelo o plumaje. De hecho, muchísimas empresas contribuyen en una red de contrabando ilegal que explota y extermina a animales indefensos, y su foco principal es el emergente mercado asiático que, al estar desregularizado, permite que en países como Tailandia o China se comercie con pieles de animales exóticos protegidos o minerales derivados de éstos.

 

Logotipo de la Fur-free Alliance, una de las organizaciones internacionales pioneras en la lucha contra la confección de artículos de moda con el uso de pelo animal.

Pero,  aunque esta situación se repita con asiduidad, gracias a Dios esto no ocurre en todos los casos, ni en todas las marcas. Algunas firmas de la industria textil apuestan por el veganismo en sus diseños, es decir, eliminan todo componente proveniente de cualquier animal en sus prendas; mientras que el resto, aunque vende piel, dice tratar de erradicar el abuso animal aplicando normativas de protección que aseguran que las pieles que utilizan proceden de animales finados en la industria cárnica y que en ningún caso sacrifican animales para elaborar sus productos.

Y es que, según afirma la COTANCE (European Confederation of the Leather Industry) en su último informe,“en la industria de la piel en la UE (…) las materias primeras proceden únicamente de los mataderos dedicados a la producción de carne para consumo humano”.

Con todo, y a sabiendas de que existe un marco legal a nivel europeo que regula la actividad de la piel, Igualdad Animal, la organización internacional de derechos de los animales, sacó a la luz un reportaje de denuncia en 2014 en el que se mostraba el despellejo cruel de conejos para la posterior obtención de chaquetas o gabardinas para marcas como Louis Vuitton o Burberry.

La firma Armani se sumó al movimiento fur-free en marzo de 2016.

En ese caso, ¿cómo podemos saber si realmente las marcas que consumimos se ajustan a la normativa y se comprometen a respetar los derechos de los animales? Pues bien, en la siguiente página web podéis encontrar muchas de las marcas internacionales que se han responsabilizado en retirar, al menos, el pelo animal en sus diseños y que, de seguir trabajando con piel, respetan la legislación citada anteriormente, junto con las “Cinco libertades del bienestar animal”. Como adelanto, algunas de las marcas españolas fur-free son: Oysho, Adolfo Dominguez o Bershka.

A nivel personal, y consciente de que la industria del curtido se encuentra en uno de sus momentos más fructíferos y lucrativos para el sector de la moda, considero que, como consumidores, tenemos una gran responsabilidad a la hora de escoger nuestras prendas. Y es que, si bien existen opiniones diversas sobre si vestir o no piel animal, todos deberíamos, como mínimo, ser sabedores del impacto que generan nuestras compras y, sobretodo, adonde va el dinero que pagamos por ellas.

 

Jose Vilar Blasco

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