NARCOS

En infierno está lleno de buenos amigos.

Narcos sin Pablo Escobar. Yo también ofrecí resistencia a la idea, pero tengo que reconocer que tan solo necesité seis minutos del primer capítulo de esta tercera temporada, para querer estar ahí, engancharme a la serie y, en última instancia, ver sus diez episodios casi de un tirón. Soy de los que, entre la finalización de la segunda temporada y el estreno de esta tercera, ha leído la biografía de Pablo Escobar escrita por su hijo, la historia del cártel de Cali y algunas otras propuestas narrativas nacidas al calor de la serie. Todo ello me ha hecho tener una visión más amplia, profunda, documentada y descarnada. La conclusión es que Narcos (T3) no defrauda. Más bien todo lo contrario.

El ritmo narrativo ha cambiado. El afán de protagonismo del “Robin Hood paisa” inundó las hemerotecas de imágenes suyas y de sus sicarios. Archivo gráfico magníficamente aprovechado en el montaje de las dos primeras temporadas para ilustrarnos acerca de lo ocurrido, y dotar de realismo a una dramatización a veces forzada. El cártel de Cali, en el que se centra esta nueva entrega, era mucho más hermético y discreto en sus acciones. No perseguía la fama, tan solo el dinero, y no son muchas las ocasiones en las que se dejaron filmar. Apenas podremos ver a los personajes reales tras sus capturas.

En el plano interpretativo, además de Walter Moura, también ha desaparecido de la historia Boyd Holbrook, por lo que la lucha de la DEA queda casi en exclusiva en manos de Pedro Pascal (Juego de Tronos, Homeland, Nikita.) Los líderes del Cártel están encarnados por tres actores desconocidos para el público español y por Alberto Ammann (Celda 211, Apaches), que ya aparecía en las primeras entregas y que tiene ahora la oportunidad de desarrollar un personaje conflictivo y enriquecedor para un actor. Además de Ammann, se dejan ver otros rostros conocidos en España. Miguel A. Silvestre (Sin Tetas no hay Paraíso, Velvet, Sense 8) da vida al blanqueador de la organización, un papel que le concede pocos minutos en pantalla, pero que el intérprete borda. Más metraje ocupa el sin par Javier Cámara (inmortal Paco de 7 vidas, The Young Pope), que presta sus rasgos a un histriónico y ególatra contable del cártel. No sería de extrañar que esta aventura le reportarse algún premio. Cámara está soberbio en su interpretación.

Narcos al completo está disponible en la plataforma de Netflix y es una de las series más recomendables del panorama actual.

José Barroso

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