TWIN PEAKS 2017

Si Laura Palmer levantase la cabeza…

Antes de existir Twin Peaks, una serie de televisión básicamente era Falcon Crest o Dinastía (esta última debe ser muy apreciada por los guionistas de Los Serrano). David Lynch “inventó” la serie de televisión tal y como la conocemos hoy en día. Creó un misterio a partir de un asesinato, lo llevó a una localidad aislada y poblada de frikis, y consiguió crear un universo magnético y adictivo. Todo esto en la primera temporada. En la segunda, la que debía resolverlo el caso, Lynch dio muestras de que su genialidad había transmutado en locura y que los tiros en el pie no los inventaron los jóvenes Borbones. Llegaron a producirse manifestaciones a las puertas de ABC, la productora original, por el cierre que su director había dado a la criatura. Precisamente en la escena final, el espíritu de Laura Palmer prometía volver veinticinco años después.

La profecía auto cumplida ha corrido a cargo de Showtime, una productora acostumbrada al riesgo y que puso un cheque con muchos ceros en manos de Lynch y le concedió total libertad creativa. Probablemente, cuando visionaron el resultado, hubo más arrepentimiento que alabanzas. David Lynch y su guionista de confianza, Mark Frost, están muy alejados de los ritmos y costumbres de la televisión actual. —Sirva como ejemplo una secuencia de cuatro minutos, de un tipo barriendo el suelo de un bar. Tras ella, no pasa nada, pueden ir al baño—. Su universo sigue poblado de frikis, aunque ahora son una sombra de lo que fueron. Algunos son caricaturescos y otros dan vergüenza ajena, como la interpretación del propio Lynch.

A pesar de todo, hay que ver Twin Peaks. La serie se mueve entre la nostalgia, la estética kitsch gamberra y el producto de misterio que pretende ser. Hay capítulos memorables y escenas que son una obra de arte. Intercalados con infinitos silencios y un ritmo terrible, eso sí.

Lynch sigue manteniendo la capacidad de descolgar el teléfono y hacer que cualquier actor se ponga a sus órdenes. El reparto es sencillamente inabarcable. Se mantiene muchos de los históricos, aunque sus apariciones se reduzcan a meros cameos, como David Duchovny. Otros se interpretan a sí mismos, como Monica Bellucci; y otros muchos son nuevas incorporaciones. En este último apartado destacan Naomi Watts y Amanda Seyfried (la única que podría recibir una alegría en forma de nominación.)

En definitiva, un producto que se mueve entre lo curioso y lo nostálgico y que deber ser de obligado visionado para todos los que nos sobrecogimos con el asesinato de Laura Palmer. Sus 18 capítulos ya están en emisión en Movistar +.

José Barroso

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