“Orphan Black” tocó a su fin

Tras cinco espléndidas temporadas que han dado para que el espectador se haya deleitado con la versatilidad de la actriz Tatiana Maslany, llegó el final de la serie con más “hermanas”.

Facilidad absoluta para mezclar conflictos biológicos, traiciones y armas con relaciones fraternales, amor, y personajes entrañables en pos de una producción que hasta hace no mucho gozaba de poco seguimiento si se comparaba con otras superproducciones como puedan ser The Walking Dead o Juego de Tronos.

Pero hay que reconocer que la trama es lo suficientemente buena e ingeniosa como para merecer un tributo a sus cinco temporadas y a esos buenos actores que han contribuido a hacer de esta trama un verdadero éxito.

Mención especial para personajes como Arthur Bell, que ayudó a la protagonista, Sarah Manning desde el preciso instante en que se entera de que Sarah no es quien dice ser y realmente está suplantando la identidad de su compañera Beth Childs.

Por no hablar de Donnie, el marido de Alison Hendrix. Que desde un aspecto más inocente y simplón es de los personajes más entrañables y de los que más da la talla ante las adversidades. Personaje muy humano y muestra de ello es su decisión de acabar acogiendo a Helena en su casa. Además de dedicarse en cuerpo y alma a ser un báculo para su mujer.

Sin poder olvidar a un personaje importantísimo en la vida de la protagonista y clave en la trama central de la serie. Ella es la brújula y la conciencia de Sarah. Es su protectora, su madre: la señora “S”. Alguien que lo arriesgó todo por defender a su hija y su nieta. Una abuela un  tanto atípica, que al igual que el hermano de Sarah, Felix, acaba siendo dos de los más queridos.

 

 

Pero todos ellos son meros elementos del terremoto que ha sido esta serie. Cuyo epicentro ha sido la polifacética actriz Tatiana Maslany, que ya ha recibido premios a lo largo de estas cinco temporadas en reconocimiento a su buen hacer.

Meritorios premios a la luz de grandes interpretaciones marcadas por personajes tan opuestos como una científica con rastas muy “del rollo”, una madre de familia posesiva y controladora, una alta mandataria de una multinacional sin escrúpulos, o una mujer atormentada por su pasado que tras luchar contra sus demonios acaba siento de los personajes más entrañables.

El  fin de una entrega con una actriz talentosa como pocas, un reparto a la altura de esta primera y un trama bien pensada y desarrollada deja un vacío inmenso que será difícil de llenar. Eso sí, los que hemos visto esta serie tenemos el privilegio de haber visto la serie de las “sestras”.

 

 

Adrián Salazar

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