Llegó el invierno

Después de tanta espera; después de haber aguantado que la cadena fuera posponiendo el estreno de la séptima temporada; después de tener que esperar a que llegue el frío invierno en pleno verano; después de llevar un largo año supliendo con otras series el vacío que dejó el fin de la sexta temporada al fin está de vuelta.

Ha sido un año muy largo sin Juego de Tronos, pero al fin está aquí la séptima temporada. Ha llegado junto a los caminantes blancos. Echa uno la vista atrás y recuerda con nitidez aquella primera escena de la serie en la que aparecían los caminantes.

Del mismo modo que una joven y asustada Daenerys era vendida a un caudillo dothraki en la otra punta del mundo por los deseos de poder de su hermano mayor (cuando éste era el “legítimo rey de poniente”).

¡Cómo hemos cambiado!Ahora los caminantes parecen haber llegado definitivamente para luchar contra los vivos, mientras que al otro lado del mapa Daenerys ha arribado a poniente para recuperar el trono que un día le fue arrebatado a su familia.

Cierto es que la emoción se está haciendo esperar tras un primer capítulo algo lineal en el que Jon Nieve, como Rey en el Norte, trata de conducir las miras de su ejército hacia el inminente ataque de los caminantes blancos; Daenerys desembarca en Rocadragón, donde presumiblemente batallará con Euron Greyjoy; El Perro viaja también hacia el norte con la Hermandad sin Estandartes para prestar ayuda en la guerra venidera; y Cersei planea cómo destruir a sus enemigos.

Pero lo de Arya…¡Por fin Arya!Recordemos que la pequeña de las dos hermanas Stark huyó de poniente después de que un rey “noble, gentil y fuerte” le cortara la cabeza al bueno de Ned y ordenara matar a la esposa y el primogénito de éste. Así pues, nuestra entrañable personaje se marchó allende del Mar Angosto, a la Ciudad Libre de Bravos, para convertirse en una pequeña asesina y así poder vengar a su familia. Pues ya con esa habilidad en el bolsillo se dispone a finiquitar su famosa lista de condenados.

La séptima temporada de Juego de Tronos ya está aquí. Y tras un primer capítulo que podríamos catalogar de introductorio, podemos congratularnos porque parece que las piezas del puzle empiezan a encajar y paradógicamente, la llegada del invierno traerá calor a nuestras vidas.

 

 

Adrián Salazar

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