ORANGE IS THE NEW BLACK

Entre todas las mujeres.

En 2010 Piper Kerman publicó un relato autobiográfico en el que contaba su paso por prisión. Pudo haber sido una novela más y pasar completamente desapercibida, pero las peripecias de una “chica bien” en una prisión de mínima seguridad, llamó la atención del público primero, y de los directivos de Netflix después.

La serie cuenta con bastantes más concesiones literarias que la novela en la que se basa, pero sus orígenes son idénticos. Piper Chapman —interpretada por Taylor Schilling—, se ve obligada a un paréntesis en su perfecta y acomodada vida, para cumplir condena por un crimen cometido una década antes. Su familia, su novio y todo su entorno han querido borrar de sus mentes la losa que pesa sobre Piper, pero los recursos se agotan y la chica bien de Conneticut, hija de juez y de familia acomodada, no tiene otro remedio que ingresar en prisión para cumplir su condena.

La historia de Piper no es más un preámbulo para dar a conocer a un sinfín de personajes, la mayoría marginales, desencantados, inadaptados y caóticos, que pueblan la prisión. Cada capítulo nos cuenta mediante flashbacks los motivos que llevaron a la prisión de Litchfield a sus presas y a los funcionarios del recinto.

Se trata de una serie tremendamente coral —en algunos capítulos apenas veremos a Piper—, donde abundan los dramas personales, las malas decisiones, la traición y la marginalidad. Además, ofrece un retrato descarnado y sincero de la sexualidad en las cárceles, el tráfico de drogas, los abusos de los funcionarios y, en un segundo plano, del negocio que supone para algunas corporaciones privadas, la gestión de las prisiones estadounidenses.

Orange is the New Black cuenta con interpretaciones portentosas, ha sacado a la luz a un puñado de actrices sublimes e incluso ha recuperado a alguna vieja gloria.

La serie se mueve a medio camino entre la comedia y el drama, si bien es cierto que, con el paso del tiempo, su libreto se ha ido endureciendo y los momentos cómicos han desaparecido paulatinamente. Hasta llegar a la quinta temporada, donde apenas hay concesiones al humor de antaño.

Producto Netflix —aunque licenciado a Movistar + en España—, que contará en total con siete temporadas. Las cuatro primeras están disponibles en el gigante del cable estadounidense, mientras que, para visionar la quinta, hay que abonarse a la multinacional de telecomunicaciones patria. Curiosidades de la cesión de derechos.

José Barroso

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