OFICINA DE INFILTRADOS

La calma que precede a la tempestad.

Olvida todo lo que sabes sobre James Bond. Oficina de Infiltrados nos cuenta el verdadero trabajo de un espía en la actualidad. Una misión ardua, aburrida, inabarcable y, sobre todo, peligrosa. Una visión realista y cercana de los servicios secretos franceses.

La serie sigue las peripecias de un grupo de personas que acuden cada día a la oficina como la tuya y la mía, pero cuya misión es seguir los movimientos y avances de un puñado de infiltrados en diferentes territorios.

No olvidemos que la serie es francesa. Con ello, los territorios de interés son sus antiguas colonias y protectorados. Siria, Jordania, Argelia, Guinea, Mali… aunque la acción se centra en París y en un agente que acaba de volver de Damasco y que tiene mucho que ocultar a sus superiores. No es otro que Mattieu Kassovitz (Amelie), que interpreta a un hierático y experimentado agente, que siente que su identidad de infiltrado es mucho más estimulante que su vida real. A ello contribuye un romance que solo podrá mantener si prolonga su falsa identidad más allá de lo recomendable y de los que sus jefes están dispuestos a permitirle.

La serie en ocasiones es lenta y algo tediosa, como la mayoría del cine francés, pero no cabe duda de que atrapa. Está bien construida para prolongarse varias temporadas y la falta de ritmo se compensa con una interesantísima trama con numerosas ramificaciones.

La caída en desgracia de otro espia, la aparición de la CIA, unas supuestas conversaciones de paz entre los gobiernos sirio y ruso, las relaciones entre los infiltrados y las personas a las que informan cada día (su único contacto con la realidad); ofrecen el telón de fondo a una serie discreta, pero muy adictiva y convincente.

Actualmente Movistar + emite su tercera temporada. Las dos primeras, de diez capítulos cada una, también están disponibles en la misma plataforma.

José Barroso

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