HOUSE OF CARDS

Si Maquiavelo levantase la cabeza.

En 2011, Netflix estaba buscando un proyecto novedoso con el que iniciar la producción propia. El operador de cable estadounidense, quería dejar de ser un distribuidor de contenidos, para convertirse en creador de los mismos. Para este estreno se escogió la adaptación de un drama político ingles de irregular éxito.

Kevin Spacey se involucró desde el primer momento como productor y protagonista. Convencer a Robin Wright (la Jenny de Forest Gump o La princesa Prometida), fue más complicado. Finalmente acabó incluso dirigiendo un buen puñado de capítulos.

Juntos forman el matrimonio Underwood. Él, un alto cargo del partido demócrata que se ve repentinamente traicionado por los suyos. Ella, una elegante y ciertamente misteriosa defensora de causas benéficas y ONG ́s. Son la imagen del éxito comedido y trabajado, pero esconden mucha más ambición de la que demuestran. El revés que sufre Frank (Spacey) en su carrera, desencadena un plan maquiavélico y francamente bien planteado, para ascender en el partido y en la vida pública, hasta las más altas cotas de poder.

En sus primeras temporadas destaca la presencia de Zoe Barnes (Kate Mara), una periodista que crea una relación simbiótica con Frank Underwood, tan provechosa como autodestructiva y peligrosa para ambos.

Cuenta con dos primeras temporadas magnéticas y tremendamente adictivas. También es junto reconocer que, en las dos siguientes, se aleja de la realidad y muestra cierta tendencia a la auto parodia. Sin embargo, la elección de Trump demostró que la realidad puede superar a la ficción y House of Cards volvió a parecer un producto creíble en su quinta temporada. Se puede llegar a la Casa Blanca por cauces poco ortodoxos y, en ocasiones, de dudosa legalidad. Trump lo ha demostrado y Frank Underwood es su profeta.

Durante todo su metraje, destaca la continua ruptura de la cuarta pared. Spacey le habla directamente al espectador, detiene las escenas y da su particular versión de lo que está ocurriendo, nos detalla sus planes y se vanagloria de sus victorias. Y nos lo cuenta mirándonos a los ojos.

Para disfrutar de la historia del presidente con las manos manchadas de sangre y la perfecta postura de su esposa, hay que estar abonado a dos plataformas. Netflix cuenta con las cuatro primeras temporadas y Movistar +, dispone del estreno en exclusiva de la quinta.

Jose Barroso

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