BILLIONS

Cuando el dinero huele a sexo.

Billions es uno de los productos más acertados del año.

La trama nos conduce a una guerra casi fratricida entre dos hombres poderosos. Un fiscal de carácter incorruptible (Paul Gialmatti) y un multimillonario sin escrúpulos con imagen impoluta. (El siempre competente Damian Lewis, que cuenta todas sus series por éxitos.)

Ambos están en disposición de hacerse daño personal, familiar y profesionalmente, e iniciarán una pugna in crescendo, salpicada de lujos, intriga y algunas escenas de sexo perfectamente encajadas en la trama.

Aunque en ocasiones se pierde en conceptos económicos demasiado técnicos y que nada aportan al libreto, la serie acaba obligando al espectador a implicarse emocionalmente con uno de los protagonistas. Hay que destacar a dos secundarios excepcionales: Maggie Siff, en el papel de esposa/dominatrix de Gialmatti; y David Costabile, que interpreta a un tiburón trasnochado, malhablado e irreverente, mano derecha de Lewis.

Producto 100% Showtime, con su habitual purismo técnico, ausencia de exteriores, numeroso “product placement” y ningún remilgo para mostrar sexo, drogas y rock&roll. En éste último caso literalmente; en uno de los episodios hace un cameo el grupo Metallica.

Cada una de sus dos temporadas consta de doce capítulos disponibles en Movistar +.

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